Cómo guardar el vestido de novia

Cómo guardar el vestido de novia

Para algunas mujeres el día de su boda es el día más importante y feliz de su vida. Las chicas que tienen un buen matrimonio y han tenido una perfecta boda quieren conservar la mayor cantidad de recuerdos de ese día: fotos, una copia del menú, las tarjetas de regalos de los invitados y, por supuesto, el vestido de novia.

Los vestidos de novia son muy caros y además de su valor económico tienen un valor sentimental muy importante. Es muy emocionante casarse con el vestido de nuestras madres o abuelas, por ejemplo. Y es un deseo natural esperar que las hijas se casen con el que usó su mamá en ese día tan feliz.

Por supuesto, para lograr que un vestido de novia dure décadas en buen estado es primordial guardarlo adecuadamente y protegerlo de manchas, polillas y humedad.

Cómo guardar el vestido de novia

La limpieza es fundamental

La limpieza es fundamental

Es muy llamativo lo sucio que puede terminar un vestido de novia después de la fiesta. Suelen ser largos, así que arrastran por un suelo que no siempre está límpido. Además, los vestidos de novia suelen usarse durante muchas horas. Cantidad de gente se te acercará a abrazarte, con lo cual siempre hay posibilidad de que rastros de maquillaje o pintura labial se pasen a tu vestido. Por si fuera poco, bailarás con mucha gente y estarás rodeada de personas que te rozarán y que no siempre serán cuidadosas con tu bello vestido.

Es por esa razón que una vez que termine la fiesta, no esperes a regresar de la luna de miel para tomar medidas.

Déjale encargado a alguien de tu familia que al día siguiente lo lleven a la tintorería para que tu vestido sea lavado al seco y dejado impecable.

Recuerda que las manchas se afianzan más mientras más se tarde en removerlas.

Colgado en un gancho

Colgado en un gancho

Al llegar de la tintorería, tu vestido de novia estará colgado de un gancho de metal y protegido con una bolsa plástica.

Eso está bien para unos días, pero los ganchos de metal las bolsas plásticas son, a largo plazo, enemigos de tu vestido.

El peso del vestido hará que el gancho se marque en los hombros. Además, el metal del gancho siempre se oxida un poco y manchará la tela.
La bolsa plástica, por su parte, no protege de la luz y termina degradándose y manchando la tela.

Si tienes un armario suficientemente grande y quieres que tu vestido esté colgado, es mejor que uses ganchos plásticos anchos y forrados de tela. Además, que utilices un forro de tela para cuidar el tejido.

Doblado en una caja

Doblado en una caja

Sin embargo, la mejor manera de proteger tu vestido de novia es en una caja de cartón especial, con Ph neutro (o sea que no tiene ni ácidos ni álcalis en la configuración del cartón). Estas cajas permiten que el vestido respire. No es buena idea guardarlo en una caja de plástico.

Hay compañías que han diseñado cajas especiales para guardar vestidos de novia, los suelen tener en varios tamaños porque algunos son más voluminosos que otros. Estas cajas están fabricadas en cartón de alta protección, no tienen dibujos ni tintas que puedan traspasarse al vestido y tienen una tapa especial que impide que entren polvo o insectos.

En estas compañías venden también cajas especiales para guardar el velo, la corona o los complementos que usaste. No es conveniente guardarlos todos juntos

Papel de seda o telas protectoras

Papel de seda o telas protectoras

Si ya tienes la caja, lo que también necesitarás es una gran cantidad de papel de seda blanco o telas protectoras especiales para vestidos blancos.

No es conveniente guardar un vestido blanco en nada que tenga algo de color.

El proceso de doblarlo es lento y laborioso. Primero extiendes el vestido y colocas sobre él una capa de papel de seda o de tela blanca de algodón, luego vas doblando en primer lugar la falda y luego el cuerpo.  Lo conveniente es comenzar con los dobleces verticales que ajustan las mangas al cuerpo o los lados de la falda al centro de ésta. Posteriormente irás doblando el vestido horizontalmente.

Lo ideal es que en ningún momento la tela esté en contacto con la misma tela. Siempre debe haber papel de seda o tela de algodón en todos los dobleces.

Evitar los insectos

Evitar los insectos

Una vez que tu vestido esté perfectamente doblado y con el papel de seda en todas partes, pondrás una capa de papel de seda en el fondo de la caja, pondrás el vestido en ésta de manera que no quede apretado ni aplastado y lo cubrirás cuidadosamente con más pliegos de papel de seda.

En una esquina de la caja deberás poner una bolsita con conchas de naranja o con lavanda para proteger de las polillas u otros insectos. Trata de que la bolsita no esté en contacto con la tela del vestido.

Otra opción es encontrar cápsulas de protectores contra las polillas.

 

Fotografías: Rosa Clará



Recuerda que cada seis meses o anualmente deberías sacar el vestido, airearlo y volverlo a guardar y poner nuevos protectores contra los insectos.

Recuerda que las opciones plásticas no son las mejores para tu vestido. Si es la única opción que tienes, es conveniente que uses cantidad de papel de seda para protegerlo.

En ese caso, lo mejor sería que cada cuatro veces al año o por lo menos cada seis meses, saques el vestido, lo airees y revises las condiciones de la caja.

Sabías qué...

En español, se llama polilla a varios tipos de insectos, de diferentes familias, que acaban con la ropa, la madera, las alfombras y también la harina, papa, manzana y miel.

La polilla que ataca los tejidos es la Tineola bisselliella, que ataca la lana y otros textiles o la Tinea pellionella. La de las alfombras se llama Trichophaga tapetzella.

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